Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 9

CAPÍTULO 5. ¿Qué hacer y qué no hacer?

Enlazando con lo ya tratado en el capítulo anterior acerca de la libertad y demás, has de tener muy claro qué es lo que tienes y no tienes que hacer a partir de ahora. Como ya hemos dicho, una vez que se te pasa la llantina de que se hayan muerto casi todos tus conocidos, has de asimilar que, desde ahora, eres responsable exclusivamente de ti mismo y que, por tanto, todo lo que hagas a partir de ahora por los demás, no es una obligación sino una elección. Esto lo podemos simplificar en un pensamiento al que puedes apelar cuando tengas dudas de si hacer o no algo:

¿Pensando sólo en mí lo haría?

Dependiendo de cuál sea la respuesta, así puedes decidir. No seas mojigato. No se trata de que vayas a herir a nadie. Piénsalo fríamente; “TU MUNDO SE HA ACABADO” (o casi). Así que tu única necesidad, es la de seguir viviendo. A parte de la ventana estratégica que ello supone de cara, principalmente a todos aquellos que se han muerto, hacer las cosas pensando primero en ti te dotará de algo que, seguramente hasta la fecha, no habías desarrollado lo suficiente: Estar a gusto con lo que se está haciendo.

Durante mis muchas y repetidas experiencias, he llegado a la conclusión de que, en la mayor parte de las ocasiones, la infelicidad está provocada por las muchas obligaciones sociales que nos imponemos. Pasamos demasiado tiempo pensando en lo que nos rodea, se llame Familia, Comunidad, Mmpferserg o Dios. Nos valdría con plantearnos si lo que regalamos lo van a apreciar lo suficiente, pero a estas alturas este no es tu problema. En la mayoría de los casos, todo aquello de lo que dispones ahora mismo es escaso pero suficiente, lo que nos lleva de nuevo a la pregunta oficial.

¿Lo harías pensando sólo en ti? (Si piensas que se te puede olvidar, escríbetelo en alguna parte del cuerpo. Eso a veces funciona).

Descubrirás con cierto agrado que las cosas que haríamos por nosotros mismos son muchas menos que las que haríamos pensando en el criterio de los demás y, en la situación en la que estás, necesitas la mayor cantidad de tiempo de que puedas disponer para pensar en ti. En caso contrario, no llegarás con vida hasta el capítulo 12. Ha sido un placer conocerte y espero que este libro caiga en mejores manos.

¿Sigues aquí?

Bien. Eso es que estás empezando a hacerme caso. Tampoco se trata de que dejes morir a los demás por pura diversión (aunque a veces te sientas tentado), sino que te replantees tus prioridades.

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