Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 39

4. Delimita qué vas a conservar y qué no. La gran ventaja de ser uno de los que comienza una civilización, es la posibilidad de usar la memoria selectiva de forma adecuada. Si bien, la tipología de tu antigua civilización os ha convertido en unos seres de memoria histórica débil, capaz de ensalzar hoy a quien odiabais ayer y además hacerlo por los mismos motivos, ahora ha llegado el momento de hacer uso de esto de forma positiva y además no repetirlo de nuevo. Una vez que hayáis acordado cómo llevar a cabo esta operación, debéis recordar absolutamente todo lo que suceda. En este punto, te pido que seas especialmente cauteloso, porque es demasiado común el utilizar mal esta posibilidad ya sea por estupidez o por interés. A pesar de las muchas probabilidades que tienes de que salga mal, es necesario llevarlo a cabo.

El planteamiento es sencillo y no: La historia es, en muchas ocasiones, una pesada carga de la que no es sencillo librarse. Tu actual condición y la de los pocos congéneres que hayan conseguido sobrevivir, es especialmente propicia para lo que se conoce comúnmente en tu planeta como ”borrón y cuenta nueva”. Como es muy probable que os hayáis pasado los últimos años odiándoos unos a otros y en muchos casos organizando guerras públicamente para demostrar a los demás vuestro mutuo desagrado, es muy probable que los que quedéis ahora mismo, en principio, no os caigáis especialmente bien. Por otra parte, sucede que no os queda más remedio que aprender a llevaros para poder sobrevivir, lo que os pone en una situación un tanto peliaguda. La única herramienta conocida para sobrevivir a este trance, es la tolerancia. Si bien es un concepto mucho más difícil de definir o comprender que la misma fractalidad del universo, o por qué el día que se sale la leche del desayuno coincide con que se te queman las tostadas, no queda mermelada en la nevera y el emprserg no funciona; tengo una definición aceptablemente agradable que nos servirá para salir del paso. Se puede decir que la tolerancia consiste en llevarse lo “suficientemente bien” con los demás, gracias a darle poca importancia a los defectos ajenos. Si esta te parece una práctica difícil, calcula que eres un átomo insignificante en el universo y el 100% de las cosas a las que le puedas dar importancia, son intrascendentes a cualquier escala ligeramente mayor que la tuya. Por suerte. En síntesis, llévate bien con los demás y dejad a un lado vuestras pequeñas diferencias.

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