Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 37

La máquina de moneda del planeta se ha roto y no hay nadie que pueda arreglarla. Incluyo esto porque es común en una gran cantidad de sociedades planetarias, aunque no creo que sea precisamente esto lo que os pase a vosotros. Lo normal es que, a cierta altura, llegue un punto en el que se adopte una moneda internacional para favorecer así el comercio y ganar tiempo con ello. Por desgracia y puesto que ya sabemos que la estupidez no conoce límites, es muy probable que hayáis automatizado tanto el mecanismo de producción que no sea necesaria más de una persona para mantenerlo. El resultado final de esto, es que, en demasiadas ocasiones, la persona que sabe cómo se hace, se muere o despide prematuramente y no hay nadie capaz de hacer el mismo trabajo. Como resultado, la economía del planeta se derrumba, al no haber nadie capaz de acuñar una moneda. Estas cosas pasan. Si fue vuestro caso, os recomiendo que diversifiquéis innecesariamente la producción. Ya sé que habrá quien os diga que es una estupidez hacerlo de este modo por cuestiones de rentabilidad, pero ese es el motivo de que los especialistas en rentabilidad nunca hayan hecho avanzar una civilización.

Causas varias y absurdas provocadas por la estupidez. Vale, es cierto que no todo se puede resumir en lo anterior dicho. Si bien estas son las causas más comunes, es verdad que no son todas. Hay mucho más espacio en La Realidad y muchas más civilizaciones contenidas en él, de lo que uno podría esperar o imaginar, por muchas vidas que dedicase a esta infructuosa tarea. A causa de esto, podemos encontrarnos con una infinita cantidad de motivos para que una civilización B-02 sea destruida, aunque lo más normal, es que todas estas razones queden englobadas en la simple “estupidez”. Son cosas que pasan. Utiliza el sentido común y la inmensa mayoría de las veces serás capaz de evitarlas. Para las demás, hazte con un buen libro y léelo.

En resumidas cuentas podríamos condensarlo así. Como ya te he dicho, el planeta no te pertenece, sino al revés. Eres una infinita parte dentro de un todo y como te pases, el planeta te eliminará y se dedicará a cosas más productivas. ¿Recuerdas a los dinosaurios? Pues ellos no se acuerdan de ti, así que piénsalo.

Contando con que hayas comprendido de una vez que no eres “el amo de la creación”, sino más bien un accidente casual dentro de ella, también espero que comprendas por extensión, que tu supervivencia depende de un adecuado equilibrio con tu entorno y eso incluye tu pueblo, continente, planeta, galaxia, etc. Si esto aún no te ha quedado claro, te recomiendo que antes de continuar, hagas un profundo repaso del capítulo anterior.

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