Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 33

Como bien sabrás, a lo largo de vuestra historia han sido muchos los pueblos que han quedado totalmente destruidos por las erupciones volcánicas imprevistas. ¿Se dejó de construir casas en las laderas de los volcanes? NO SEÑOR. ¿Y sabes por qué? Pues porque, por mucho que se supiera que por semejante estupidez habían muerto entre dolores horribles miles de personas, el pensamiento de la mayoría es: “Pero eso no me va a pasar a mí, claro”. No te lamenteS, no sois los únicos, ni siquiera en esta galaxia. Por desgracia ese pensamiento estúpido es aplicable a más civilizaciones de las que uno se piensa y eso siempre dificulta el avance de las cosas.

Una vez que he dejado clara mi opinión y partiendo de que lo considero una pérdida de tiempo el intentarlo, he de confesarte que, como ya te anticipaba, a mí también se me ha ocurrido en más de una ocasión el intentarlo. Sí, en MÁS de una ocasión. ¿No te acabo de decir que las cosas no se aprenden tan fácil como uno se piensa? Siempre acabas diciéndote: “no, esta vez es diferente, sus moléculas son más fluidas”, o “Pero si aquí ya han aceptado la fractalidad del universo”… Todos son auto engaños porque tienes la esperanza de que esta vez sea diferente, pero no lo es.

Por otra parte, puesto que tienes una libertad total y absoluta para hacer lo que te de la gana con tu existencia y, como ya hablamos, hay que marcarse un proyecto a largo plazo para tener el tiempo ocupado, ¿Por qué no intentarlo? Al fin y al cabo, fracasar, ya lo habéis hecho, así que sólo se puede ir a mejor.

Es por esto, que hace ya unas cuantas ediciones, decidí incluir este capítulo y el anterior, en mi compromiso por ayudar a todos los neófitos en esta situación. De lo malo, es posible que con algo de experiencia alguien consiga que esto sirva para algo (aunque, a decir verdad, aún no he tenido noticias de que se haya dado el caso).

Bueno, creo que ya me he extendido demasiado y quiero que al menos puedas tener unas cuantas líneas de algo práctico.

¿Qué piensas hacer ahora?

Pues la cosa es sencilla. El caso es que no se trata sólo de qué hacer, sino de cómo lo vas a hacer. Es mucho más complicado el modo que los hechos, porque conseguir que la civilización tenga como prioridades una serie de objetivos básicos no es muy complicado, la verdad, pero es más difícil que ocurra si no lo haces con el método “sencillo”, esto es, esclavizándolos a todos o sometiéndoles a un régimen totalitario. Que los demás piensen como deben cuando están convencidos de que no hacerlo les matará, es siempre una opción cómoda y con resultados probados en todos los lugares que puedas visitar a lo largo de tu existencia. Lamentablemente, es un incordio que eso, en la inmensa mayoría de las ocasiones, acabe conduciendo a la insurrección, el canibalismo y a que, en todo caso, la gente olvide la importancia que pudieran tener esos pensamientos. Son cosas que pasan, así que, para empezar y como primer consejo, toma esto:

NO OBLIGUES A PENSAR COMO TÚ. (Te aseguro que a la larga no funciona).

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