Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 25

CAPÍTULO 9. ¿Quién va a venir a salvarnos?

Has de saber esto. Si en un momento de tu situación actual, ves unos seres con grandes cráneos que te quitan la ropa y te hurgan en tus orificios, no te están abduciendo los extraterrestres (vaya una fijación más tonta que tenéis con esto siempre), seguramente son seres de tu misma especie que te están robando tu ropa y te hurgan en busca de algún “tesoro escondido”; el motivo de que tú los veas así,, será que te has aficionado a ciertas sustancias, o simplemente que no has leído con suficiente atención el libro “¿Qué comer y no comer de la naturaleza?”, con lo que algo te habrá sentado mal y estarás teniendo unas alucinaciones tremendas. Si es tu gusto, no es mala cosa flipar de vez en cuando, pero conviene ser relativamente consciente (en la medida que uno pueda) de que lo estás haciendo. Si no, acabas contando a todo el mundo historias sobre hombrecillos verdes y luces brillantes, cuando lo que pasó en realidad, es que ibas demasiado “inconsciente” como para darte cuenta de que te estaban sondando dos médicos en prácticas, sólo para reírse un rato. Estas cosas pasan.

¿De verdad esperabas que alguien viniera a salvarte?

Por desgracia es muy usual ese pensamiento que te hace totalmente irresponsable de tu situación, según el cual, cuando las cosas se pongan muy duras, seres de otro planeta vendrán y te sacarán de aquí volando, para llevarte a un mundo mejor, porque “te lo mereces”. ¿Ya te conté lo que pasa si le salvas la vida a un imbécil, verdad? Pues en este caso, el imbécil eres tú, y más concretamente tu civilización al completo. Sin ánimo de ser vanidoso, la “historia del imbécil” (que no voy a repetir de nuevo, porque esto es un manual y si quieres te lo relees cuando te dé la gana), ha sido en gran medida la responsable de extender un mensaje por toda la realidad conocida y, si bien el mérito no es sólo mío porque esa línea de pensamiento ya existía antes de que la plasmara por primera vez en alguna de las ediciones de este libro, sí que he sido conocedor de que dicha historia se ha utilizado como herramienta docente en la teoría del “no intervencionismo” en las relaciones interplanetarias. Para aclarártelo, eso de que “no le salves la vida a un imbécil si no se la salva él”, es aplicable, en líneas mayores, a lo que sucede con una civilización.

Siento ser aguafiestas, pero no, nadie va a venir a salvarte. A lo sumo, vendrán a pedirte alguna receta o alguna verdura de tu huerto, pero no más. Desgraciadamente, tras vuestra última “gran actuación”, os habéis convertido en lo que se conoce vulgarmente como “los engreídos patanes auto destructivos” (traducido viene a ser algo así) y que yo simplemente englobo dentro de la tipología B-02, porque es más fácil.

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