Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 21

CAPÍTULO 8. ¿Ya tengo la vida resuelta?

¡Que te crees tú eso!

Por desgracia para ti, esto no ha hecho más que comenzar. ¿Pensabas que había suficiente con conocer las cuatro reglas básicas? Pues no. Siento decirte que si antes tu mundo te parecía hostil y aterrador, ahora, con casi absoluta seguridad, lo es más. ¿Recuerdas la época en la que pensabas que lo peor que te podía pasar a la mañana siguiente era que tu jefe te despidiera, cuando decías: “¿Qué haremos este año si no abren la piscina?” o “¿Cómo voy a poder seguir viviendo si no uso un buen champú anticaspa?”. ¡Qué sentimientos de angustia pensando que no te comerías un colín a pesar de haberte aumentado los pechos! ¡Oh, mísero de ti que no tenías la salsa que querías para aderezar la ensalada y que los spferflex no estaban del todo frescos!”

¿Empiezas a ver por dónde voy?
…¿NO?

Bueno. Por si he sido demasiado sucinto, te definiré qué es lo que te está pasando ahora sin que tú te hayas dado cuenta. El caso es, que tu gente, tu civilización, puesto que es algo totalmente constante el las de tipología B-02, seguro que convirtió a tu especie en la única “importante” en el planeta. ¡Oh, por supuesto! ¡Todos hacéis lo mismo! Ya sea a través de la política, de la religión, de la cartomancia, las sociedades secretas, el ocultismo, el blertfrerlisme o la sociedad odontológica internacional de culto al azúcar (estos son los 1 de cada diez que faltan en todas las encuestas), todos os acabáis convenciendo a vosotros mismos de que sois lo más importante del planeta (y en la mayoría de los casos, del universo). Eso os lleva “inequívocamente” a la conclusión de que todo el resto de la realidad existe sólo para serviros a vosotros. En muchos de los casos, aunque este puede no ser el tuyo, ese pensamiento os conduce a la misma situación en la que tú te encuentras ahora mismo.

Creerse mejor, lleva a pensar que uno es superior a los demás y que, por definición, “Está Por Encima” de los otros; así pues, se acaba por pensar que uno es inalcanzable e “Inequívocamente” se alcanza la conclusión de que uno es un semidiós o, cuando menos, un elegido. Frecuentemente esta cadena de deducciones basadas en un principio, cuando menos, estúpido, conduce a un desastre inenarrable. Es lo que tiene ese pensamiento de “como todo está para servirme, puedo aprovecharlo todo”. Por si acaso no te has dado cuenta antes:

NO, LAS COSAS NO ESTÁN PARA SERVIRTE

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