Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 20

Sobre el tema del nomadismo frente al sedentarismo, no puedo decirte que exista una opción mejor que la otra porque ambas me han dado resultados tan buenos como malos. Sí que es cierto que, tras una catástrofe, hay una división importante entre los que piensan “me quedo aquí que es lo que conozco” y los que dicen “seguro que estoy mejor en cualquier otro lugar”. Ambas ideas son, en base, erróneas y pienso que, en general, es mejor decidir con un poco más de cabeza qué es lo que se va a hacer de ahora en adelante. Mi consejo es que no te lo plantees en un principio y, salvo causas de fuerza mayor del tipo “vivo en un cráter volcánico” o “todos los animales salvajes del zoo me rondan día y noche” pases al menos el primer mes de tu nueva situación en el mismo sitio en el que estás para poder tener una mejor toma de contacto con tu nuevo estado y porque, lo más seguro, es que si te vas a recorrer el mundo antes de un mes, te faltarán los conocimientos básicos para seguir con vida. No menosprecies la preparación; en muchos casos puede ayudarte a seguir con vida. Si ya tienes claro cuál va a ser tu gran propósito en la vida que te espera de ahora en adelante, esa elección ya la has tomado. Sólo te queda ser fiel al principio de “sigue adelante con tu vida sin importarte la opinión de los demás”.

Una última anotación que te puede ser útil. Si vas a ser nómada, carga sólo lo necesario (eso incluye los libros, aunque es importante que conserves este, por supuesto) y lleva siempre un antiácido potente y un laxante igual de fuerte. Te serán útiles muchas más veces de las que te gustaría y a veces se pueden fabricar pequeñas bombas caseras si los mezclas. Si por el contrario vas a seguir viviendo en el mismo sitio en el que estás sin interés ninguno por cambiar, es importante que sepas que un solo refugio no es suficiente. Ten por lo menos dos o tres por si un día cuando despiertes te encuentras un facocero haciéndote compañía o por si has pensado que lo del antiácido era sólo importante en caso de ser nómada y te despiertas a medianoche, tras haber cenado unas setas “sospechosas”, bañado en un extraño color pardo. Te puedo asegurar que después de una experiencia así, no te dan ganas de volver…

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