Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 19

Volviendo al tema, tienes infinitas posibilidades a la hora de elegir qué gran propósito marcarte para el resto de tu vida, así que elige el que quieras y llévalo adelante. Ya sabes de sobra, a estas alturas, que tienes libertad total y absoluta, con lo que no tienes por qué ponerte ningún límite en lo sucesivo. Pierde el miedo a que te juzguen y lánzate; hasta los propósitos más descabellados, como juntar la colección completa de muñecos de una serie de televisión después de una explosión que ha arrasado casi por completo el planeta da resultados (comprobado). ¿Qué más da lo que elijas? ¿Crees que encontrarás a alguien que piense que ha sido una estupidez? ¿Habrá quien te diga que eso es, poco menos, que imposible? Pues seguramente alguno habrá (idiotas siempre hay), pero lo más probable, es que encuentres a unas pocas personas, convencidas de que seguir con vida es suficiente y eso, como ya te he dicho, no es exactamente así. Confía en tu instinto y sigue con tus sueños, porque es seguro que eso sí va a ayudarte a seguir con vida.
CAPÍTULO 7. ¿Me quedo en casa o me voy de viaje?

Si bien no quiero extenderme demasiado con este tema, es bueno que sepas algunas cosas básicas que te pueden ayudar. Relacionando con el capítulo anterior, tus prioridades van a ser muy diferentes si vives en un solo sitio o si te vas a recorrer el mundo. No existe una opción correcta sobre lo que tienes que hacer ahora, así que lo único que importa, es que la opción que tomes te guste. Las mayores diferencias que te vas a encontrar entre lo uno y lo otro, es que hay lecturas que carecen de importancia cuando te vas moviendo por todo el mundo, como por ejemplo “Cómo construir casas sólidas en cuatro semanas” o “Fabricación de colchones caseros de larga duración” y por el contrario hay otras muchas cosas que se volverán lectura obligada si quieres mantenerte con vida, del tipo “Busque agua debajo de las piedras”, “Cien frutos silvestres comestibles muy pero que muy comunes” o el ya famoso manual de supervivencia “¿Qué no te tienes que llevar a una isla desierta?”. Sobre este último título, aunque su lectura es amena, tampoco es que tenga mucho interés y todo lo que enseña se puede resumir simplemente en este pensamiento: “¿Sabes esas cosas que todo el mundo dice que llevaría a una isla desierta? Pues, de esas, no te lleves ninguna”

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