Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 18

A esto lo podríamos llamar “¡TU GRAN OBRA!”. Casi cualquier tipo de ser, se plantea de forma innata un gran reto a conseguir en su vida; una dirección en la que va encaminada la mayoría de los actos que desarrolla y que, en el fondo, siente que es el propósito máximo de su existencia. Si tú, antes de todo esto, tenías ese tipo de propósito máximo, es casi seguro que lo has abandonado.
A pesar de lo que se pueda pensar inicialmente, la mera supervivencia o el desarrollo de nuevas habilidades no es suficiente motivo para seguir con vida y al final, lo más común, es que acabemos por plantearnos lo que mucha gente como tú ya se planteaba ante de que “tu civilización la cagara”: ¿Qué estoy haciendo con mi vida?, ¿Para qué vale todo esto? y ¿Por qué los platos de los restaurantes de comida rápida tienen siempre nombres estúpidos?
En la mayoría de los casos, esta gran obra se trata de logros de nivel profesional y, con la mayor de las seguridades (salvo evidentes excepciones) tu profesión ya no existe ni existirá en muuuuuuuucho tiempo. Eso siempre desanima un poco. Puesto que seguramente no tengas ya ese aliciente de competir con tus correligionarios (gremial, familiar o vecinalmente), más te vale irte buscando otra labor en la que encaminar la dirección de tu vida. ¿Cómo podemos elegir una gran labor que nos satisfaga, nos interese y nos mantenga con ánimo todas las mañanas? Pues por extraño que pueda parecer, de todas las elecciones que tendrás que tomar sobre tu futuro, esta es una de las más fáciles. Lo único que tienes que hacer, es soñar. Dale alas a tu imaginación y elige algo que realmente te apasione por completo. No te pongas límites para esta tarea. No pienses si es coherente, útil, sensato, etc. Sólo tienes que elegir algo que te guste y te puedo asegurar que las cosas más dispares dan buenos resultados de forma habitual:
¿Eres un poco megalómano? Elige gobernar la civilización que ahora nace.
¿Estás obsesionado con la lectura? Busca los mejores libros que jamás se hayan escrito en sus primeras ediciones para leerlos y conservarlos.
¿Siempre te has sentido un ser inferior? Pues busca con quién procrear y procrea todo lo que puedas; de este modo, la civilización que vendrá será a tu imagen y semejanza (nota sobre la procreación: “Aunque es posible que más adelante toquemos este tema con una mayor profundidad, te haré saber, como apunte importante, que las personas son mucho más accesibles después de un desastre a escala planetaria y eso suele hacer que, quien antes era una ninfa o un adonis inalcanzable, se conviertan ahora en seres complacientes encantados de compartir tiempo, energía y placer contigo; cualquier ser de la misma especie acaba volviéndose atractivo).

Bookmark and Share