Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 13

Siguiendo con el tema de la comida, te haré una pregunta ¿Sabes algo de horticultura? Si no lo sabes y puesto que demostrado está que sabes leer, te recomiendo que te vayas a una biblioteca y te documentes. Esto es clave a la hora de seguir vivo. Toda cadena alimenticia nace de las plantas, con lo cual es seguro que habrá muchas que puedas aprovechar. Tras muchos intentos, he llegado a la conclusión de que no hay nada como que te puedas abastecer de forma sencilla y variada. No tendrás una alimentación de gourmet seguramente, porque para eso también tienes que saber cocinar, pero sí es fácil que comas todos los días sin que tengas graves carencias y que además puedas mantener un equilibrio con tu entorno. Como nota puntual, si tu planeta, gracias a la ya conocida frase de “Mi civilización la cagó”, se ha vuelto radiactivo en su mayoría, siempre puedes cultivar plantas en los túneles aunque en muchos casos, estos serán principalmente hongos, pero eso no te quita para que puedas estar bien nutrido.

Bueno. Este capítulo se me ha hecho un poco largo, pero era algo importante. Intentaré no extenderme tanto en adelante. No prometo nada.
CAPÍTULO 6. ¿Qué voy a hacer ahora?

Sé que suena parecido al capítulo anterior, pero no tiene absolutamente nada que ver.

Uno de los grandes problemas que te surgirán ahora es la falta de ocupación. Sí, soy consciente de que, hasta la fecha, una de las frases que más habrás repetido en tu vida será “Es que no tengo tiempo” (es un tópico de las civilizaciones como la tuya), pero eso es algo que, como otras muchas cosas, he cambiado de forma radical. Desde ahora eres dueño de todo el tiempo que quieras. Desgraciadamente descubrirás que, al igual que con el dinero, el tiempo no da la felicidad. Y lo que es peor aún, que cuando tienes todo el que quieres, se vuelve un elemento poco interesante. De ahí que la gente que posee cantidades ingentes de tiempo y de dinero, dedique principalmente, tanto lo uno como lo otro, a llevar a cabo estupideces. Sinceramente, puedes hacer todo lo que quieras, pero mi consejo es que busques una serie de rutinas que te aseguren tener gran parte de tu tiempo ocupado inexorablemente, de modo que una de tus ocupaciones no sea nunca la de ¿Qué voy a hacer hoy?

Por estúpido que pueda parecer a priori, cuando no se tiene ningún plan ni tampoco a nadie en nuestro entorno que nos impela a movernos, el tiempo se malogra y al cabo de una semana, lo más común es que estés dándole vueltas a la cabeza sobre cómo heroicamente, podrías haber hilado un plan maestro para desbaratar la confabulación de la estupidez en el mundo, ser elegido presidente universal y, por ende, haber evitado la catástrofe que te ha llevado, principalmente, a perder el tiempo pensando en estupideces. NO. TE ASEGURO QUE NO PODÍAS HABERLO HECHO. Zanjado este hecho, espero que podamos dedicar el tiempo de ambos a cosas más productivas.

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