Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 12

Bien. Ahora olvídate de eso. ¿Has visto a muchos animales salvajes con sobrepeso? El caso es que conseguir comida, en general, tiene su complicación y en particular, para ti, más. Lo más común, es que tu civilización haya envenenado la mayoría como causa o efecto de que tu civilización casi se haya extinguido; aunque también es posible que se hayan quemado todas las reservas existentes en tu entorno o simplemente que la comida que utilizabais sea de tan baja calidad, que al segundo día de que no funcionen las cosas, esté toda podrida. Mala suerte compañero. Estas cosas pasan.

¿Dónde vas a comer hoy?

Bueno, es una forma cómica de decirlo. El cambio de tu anterior situación a la actual, se traduzca como: ¿Vas a comer hoy? Y la respuesta es: “Eso espero. Si no, ya sabes lo que toca”. Si tienes la suerte de que aún quede algo comestible cerca de ti y accesible, te recomiendo que lo aproveches. Lo más seguro, es que, si alguien más lo sabe, acabes teniendo que enzarzarte en una pelea a muerte por cualquier desperdicio de un restaurante de comida rápida. Los seres se vuelven muy despiadados cuando piensan que no van a poder comer y eso no te ayuda en absoluto.

Admitámoslo, tú no eres de los que les sacaría los ojos a nadie por un poco de carne sucia. Si lo fueras, no estarías leyendo este libro, sino que te habrías apoderado de un congénere de tu apetencia para continuar la especie, habrías conseguido la mejor estancia posible y habrías saqueado cualquier lugar o a cualquier persona, por tal de conseguir comida. Lo siento. No es tu carácter y es bueno que lo sepas cuanto antes. Si te consuela, ese tipo de especímenes no suelen durar demasiado. Las principales razones son, que en la mayoría de los casos, llegado el momento, no saben responder a la consabida primera pregunta: ¿Quién soy y qué hago aquí? El segundo motivo de mortalidad precipitada es precisamente la comida. Devoran cualquier cosa que pueden encontrar y eso acaba resultando con una intoxicación de algún tipo. Como tercer rango, los que se dan cuenta de que la comida no es comestible, como en general no son seres que han desarrollado sus capacidades intelectuales, acaban por buscar comida en el lugar más sencillo: “los supervivientes”. Hazme caso, te puedo asegurar que los supervivientes no son plato de buen gusto. No es muy inteligente comerse a un moribundo y en general no tienen siempre buen sabor. Si nada de esto les hace perder la vida, acaban siempre del mismo modo. Pasado entre uno y seis meses, se quedan sin suministro, bien por haberse comido a todo bicho viviente, o porque sus víctimas han aprendido a esquivarles, motivo por el cual, lo primero que hemos hecho ha sido buscarte algún lugar en el que dormir. Por si acaso, evítales y no vayas a sitios en los que la comida sea de fácil acceso, acaba siendo un abrevadero lleno de “cocodrilos”.

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