Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 10

Son muchos los que, cuando están en tu situación se vuelven “espirituales” y se ponen a ayudar a todos los demás. Hasta a mí me pasó unas cuantas veces. ¿Sabes qué pasa cuando le salvas la vida a alguien que está a punto de perderla por idiota? Pues que una semana después, cuando tú has estado alimentándole, cuidándole, protegiéndole y tras tus muchos esfuerzos se ha recuperado, se va sin darte las gracias y, como no, acaba perdiendo la vida… por idiota. Si alguien no está dispuesto a cuidar de su vida, no merece que los demás lo hagan por él.

Este es un extremo, pero te aseguro que se puede extrapolar a otras muchas situaciones de las que te quedan por encontrarte. Sí, lo sé, si estuvieras aquí me preguntarías ¿Y tú a santo de qué has invertido tanto tiempo en escribir esto? La respuesta es fácil y se basa en el mismo principio que te he planteado. Primero, como te puedes imaginar, yo ahora no estoy en la misma situación que tú. Estoy concretamente sentado en el sofá y pasando a limpio mis notas. Para que tú puedas estar leyendo esto ahora mismo, quiere decir que hace ya unos cuantos años que me documenté para adaptarlo de modo que resulte más o menos aceptable en tu cultura y que convencí a un editor para que lo publicara, cosa que en general suele tener su aquel. Total, que para que te hagas una idea, tu mundo ahora mismo, aunque está a punto de que alguien meta la pata del todo, aún no se ha ido al garete, lo que me da tiempo suficiente para que pueda hacer todo esto y aún conseguir vender alguno (espero). Ahora, o en lo que tú consideras ahora, seguramente estaré buscándome la vida como tú y probando cosas para la siguiente edición del manual.

Por si ya no te acordabas; Segundo y siguiendo la misma línea: ¿Lo haría si sólo se tratase de mí? Sí, lo haría. Vamos, que este es el trabajo de muchas de mis existencias y no lo hago sólo para que tú y algún otro os podáis aprovechar de mis conocimientos que he ido acumulando durante tantísimo tiempo (aunque todos sepamos que el tiempo es relativo y, como dijo el sabio, “la hora del desayuno aún más”). Gracias a esto, me mantengo fresco y recuerdo cosas que, de otro modo, se me pasarían por alto. Qué le voy a hacer. A decir verdad, aunque esto no lo fuera a leer nadie (cosa que entra dentro de lo posible) lo escribiría de igual modo.

Sigamos contigo que te hace más falta.

¿Qué más hay que hacer o no hacer?

Por una mera cuestión de supervivencia y puesto que llevas ya un rato leyendo este manual, búscate un buen sitio para dormir. No sé qué hora es, pero si hay una certeza en el universo, es que el sueño es necesario. Sea una vez al día o una vez cada milenio, es igual. El universo necesita el sueño y tú, seguro que también.

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