pastas cerámicas

Formular una porcelana de colada (para moldes)

Con los últimos toques  las jarras más vikingas #Cerámica #Pottery #Ceramics #Art #Arte #Artist #Artista #Clay #Barro #Porcelain #Porcelana #viking #Vikingo #White #Work #Trabajo #BlancoYa he escrito un par de post sobre pastas y otro sobre la diferencia de comprar el material frente a formular el material pero en este caso os voy a dar razones para comprender, de verdad, los porqués de la formulación de pastas.

¿Alguno utiliza porcelana?

Sí, sí, esa pasta incómoda, blanca, difícil de modelar, de moldear y de cocer, que necesita el doble de volumen para que después de bizcochada y cocida a alta te quede una pieza de tamaño normal y que encima los proveedores te la venden a precio de oro….

Pues os juro que esa pasta, no sólo es fácil de hacer, sino que ¡Además es BARATA!

Otro día os hablaré de la porcelana para torno… sí, yo torneo porcelana… pero hoy os voy a hablar de la de colada.

Hace unos meses tuve que hacer un encargo de  una serie limitada de vasos a molde y tenía una de esas bolsas que uno compra por probar y que nunca estrena, de porcelana de colada. Hice los vasitos y aquello fue una tortura:

  • La pasta no pasa prácticamente por la textura de cuero y es muy quebradiza
  • A pesar de la indicación sobre la proporción de agua, la pasta se vuelve grumosa con facilidad, sobre todo si se mezcla algo de barro seco con el líquido
  • Como no tiene elasticidad, da problemas para separarla del molde y para repasarla
  • Al usar bentonita, la pieza pierde mucho volumen al secar, más al bizcochar y mucho más al vitrificar

Vale. Yo entiendo por qué usan defloculantes que impiden que la pasta se vaya al fondo, pero también impiden que se mezclen bien (de ahí esa textura arenosa con la que te lo venden); también entiendo el uso de la bentonita, que también evita que se precipite….¡¡PERO ES QUE NO VALE PARA NADA!!!

Supongo que si hiciera 3000kg y todo lo trabajara a molde, con la escayola perfectamente seca entre uso y uso iría mejor…. pero la mayoría de los talleres no hacemos eso. Por lo que os doy una fórmula válida que he descubierto de casualidad, pero que es mucho mucho mejor:

PORCELANA COLADA 1280º

  • 57% CAOLÍN
  • 28% FELDESPATO POTÁSICO
  • 15% CUARZO
  • 70% AGUA
  • 1 ROLLO DE PAPEL HIGIÉNICO POR CADA 10KG DE PASTA*

*El papel higiénico hay que introducirlo molido. Lo desenrollas en una olla con una parte medida del agua que vas a usar, lo dejas reposar al menos 15 minutos y le pasas la batidora hasta que sólo queda pulpa.

¡¡Fíjate qué sencillo!!

El papel te va a dar lo que le falta a la fórmula de la porcelana. Aporta cierta elasticidad, mantiene la humedad un poco más y da más margen de error. Además, como no tiene bentonita, la porcelana mengua MUCHÍSIMO MENOS.

Cambiando la proporción de agua, podríais tener una estupenda porcelana de papel para trabajar en placas (para escultura como que no). Y sobre todo es una fórmula sencilla y rápida de hacer que os permite hacer muchas pruebas. ¡Que la disfrutéis!

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Formulando un nuevo gres

Pruebas con mi nuevo gres. Testing my new stoneclay. #Art #Artist #Arte #Artista #Pottery  #Ceramics #Cerámica #Artesanía #Clay #Barro #Stoneclay #GresGRES: Es una pasta cerámica de media y alta temperatura pensada para que vitrifique por completo en la cocción, dejando de ser porosa.

Ya os hablé en un ocasión sobre el dilema de Comprar o Formular en cuanto a las pastas y los esmaltes, pero esta vez voy a aprovechar que acabo de estrenar un nuevo gres en mi taller para ser un poco más concreto.

Lo primero es quitarse el miedo a la formulación de pastas. Es mucho menos cansado que formular esmaltes y mucho más gratificante porque, en general, salen bien. Por otro lado, hay mil libros sobre formulación de pastas. Bueno, mil no, pero os podéis encontrar con una buena decena que os contarán qué mezclar para qué temperaturas. “El Manual del Ceramista”, de Jorge Fernández Chiti puede ser un buen principio con unas cuantas pastas para cada temperatura. Yo os voy a poner un par mías.

RECETAS PARA GRES

GRES 1 – 1280 grados:

  • CAOLÍN 20%
  • FELDESPATO POTÁSICO 25%
  • CUARZO 20%
  • ARCILLA DE BOLAS 35%

GRES 2 – 1280 grados:

  • CAOLÍN 20%
  • FELDESPATO POTÁSICO 10%
  • CUARZO 10%
  • ARCILLA DE BOLAS 60%

Y ahora os explico. El GRES 1 es un gres porcelánico que, si en vez de usar arcilla magnum, usáis alguna muy caolinítica, podéis conseguir una porcelana bonita que incluso se puede trabajar a torno. el GRES 2 es mucho más parecido a los que se pueden comprar industrialmente; plástico, manejable, torneable… una gozada de pasta

Pero como os he dicho varias veces, la gracia de las pastas es que las puedes hacer a tu gusto. La mayoría de los greses que se venden tienen más o menos el mismo color, más o menos la misma textura, etc. Para marcar diferencia he hecho esto:

GRES 3 – 1280 grados:

  • CAOLÍN 20%
  • FELDESPATO POTÁSICO 10%
  • CUARZO 10%
  • ARCILLA DE BOLAS 50%
  • ARCILLA CAOLINÍTICA “ARGIREC” 10%
  • CHAMOTA IMPALPABLE 35%
  • ARENA DE RUTILO FINA 0,003%

De esta manera, el gres deja de tener ese tono “amarillito” industrial y pasa a un tono mucho más claro. Al usar chamota impalpable, podemos trabajarlo mejor al torno y darle un acabado liso a la superficie, tanto en el torneado como el retorneado, y la arena de rutilo le da un moteado muy bonito, que se marca aún más con atmósfera reductora o en las partes que están cubiertas por esmalte.

pruebas de pastas y de esmaltesIgual que yo he tomado estas decisiones, podéis tomar otras:

  • Usar chamota gruesa y arena de rutilo media
  • Usar sólo arcilla caolinítica al completo
  • Añadirle óxido de hierro o de manganeso para oscurecerla (ojo que ambos son fundentes y eso baja la temperatura de la pasta si es mucha cantidad)
  • Añadirle óxido de cobre o de cobalto para darle matices o colorear la pasta
  • Añadir arena de verniculita…….

Partiendo de una base que funcione, podéis conseguir que vuestros productos sean únicos ya desde el primer vistazo. Cuanto más trabajéis sobre una receta, mejores serán los resultados y más cercanos a lo que buscáis.

5 CONSEJOS PRÁCTICOS:

  1. Con una prueba de 100 gramos ya sabes cómo es la pasta y si valdrá para lo que quieres.
  2. El mismo mineral no tiene nada que ver de una casa a otra. Prueba con los que compras habitualmente.
  3. Deja reposar al menos 1 día la pasta ya amasada. El barro tiene memoria, el gres y la porcelana, más.
  4. Ten un cubo con agua para los restos de las pastas que uses. Siempre puedes reciclarla.
  5. Sé paciente. Cada pasta se trabaja de una manera y hay que cogerle el pulso.

 

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El arte mágico de la cerámica

La cerámica es un arte complejo. No es como las demás artes.

Siempre digo esta frase:

“Un pintor pinta y ahí queda. Un ceramista, Crea, espera, Repasa, espera, Bizcocha, espera, Esmalta, espera, Cuece, espera y reza, para que en ninguna parte del proceso la pieza se rompa o se convierta en algo que él no quiere”

Los ceramistas estamos hechos de otra pasta.

Llevo desde que soy un niño metido en diferentes artes y, en gran medida, he mamado la cerámica de mi madre, que también es ceramista aunque ahora no ejerza. He aprendido y hago: Música, Fotografía, Pintura, Escultura, Literatura, Arte Urbano, Infografía, Diseño, Cocina y Cerámica. Tengo perspectiva, vamos; y aún así, la cerámica me parece una de las artes más difíciles que existen.

Internet está muy bien... Pero cuando necesitas algo concreto, mejor que tengas los #Libros necesariosLa cerámica tiene más de 10.000 años. Es un arte extraordinariamente antiguo y casi podríamos decir que es el primer arte tecnológico. Hasta que llegó la cerámica, el arte plástico era la pintura y la talla. Pero la cerámica era otra cosa. Necesitaba control, proceso, fuego, temperatura…. Hacía falta ingeniería para ella. La cerámica es el arte, de cuando los humanos empezamos a aprender a pensar; después llegó el resto.

Muchas otras artes han pasado de ser algo meramente tecnológico a ganarse un espacio propio (cine, fotografía, infografía, net-art…), pero sin duda, la cerámica es la que más conserva su espíritu tradicional. A pesar de los milenios y de que la tecnología y la industria nos han puesto a la mano esmaltes industriales que funcionan muy bien, pastas manejables y económicas, tornos eléctricos y hornos estables y limpios; la cerámica sigue siendo en gran medida tradicional. Los ceramistas seguimos buscando formulando y probando nuestros propios esmaltes, algunos, como en este taller, formulamos y probamos nuestras propias pastas cerámicas, otros fabrican sus propios tornos u hornos, e incluso los hay que siguen buscando sus minerales en la naturaleza en torno al taller. Y es que:

NO SOMOS CERAMISTAS, SOMOS DRUIDAS.

Cogemos materiales sin sentido, barro, piedras, agua, lo tratamos, lo cuidamos, lo perfeccionamos y después lo convertimos en una pieza que nada tiene que ver con lo que era antes ni volverá a serlo jamás. Somos magos del conocimiento y con una ciencia tan antigua como la agricultura.

Los ceramistas, permanentemente a medio camino entre la ingeniería y el arte, puede que seamos una de las artes mayores menos apreciadas por los “artistas mayores”. La mayoría de los pintores y escultores jamás van a comprender por qué hacemos lo que hacemos. A qué viene tanto esfuerzo para hacer “cáncanos”, como dice una amiga mía. Pues la respuesta es fácil:

La cerámica, no es sólo un arte. También es un reto.

Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo en el taller perfeccionando técnicas, buscando la manera de que nuestros procesos sean más sencillos y efectivos y jugando con los elementos a nuestro alcance para sacar productos cada vez más cercanos a nuestros propósitos… o todo lo contrario, para que el resultado del horno cada vez nos sorprenda más. Y aún así, hagamos lo que hagamos, cada vez que abrimos el horno siempre es una sorpresa, que en ocasiones es agradable y en ocasiones decepcionante.

Da igual. Seguiremos haciéndolo.

Este arte es complejo, difícil, casi místico, sólo para una minoría… pero hay algo que está claro. La cerámica, engancha.

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Comprar o formular

Nada más abrir el taller, hablaba con un buen amigo pintor que durante años estudió cerámica y le conté que tenía pensado fabricar mis propias pastas cerámicas (la porcelana, el gres, el refractario, etc.) y su respuesta fue… bueno, casi le faltó llamarme loco. 

A su parecer, fabricar las pastas era un tiempo valioso que no se podía desaprovechar en dedicarse a algo, poco menos que bohemio, en vez de estar dedicándose a la producción, habiendo, como hay, tantas buenas pastas y buenos fabricantes en el mercado.

El caso es que eso no es una verdad absoluta e indiscutible, ni mucho menos.

Los fabricantes de pastas (en España Vicar, SiO2, etc) que son muchos y buenos, tienen especial interés por conseguir que sus productos sean buenos, pero tienen muchísimo más interés porque sean “para todos los públicos”. Ojo, no reniego de ellos porque en ocasiones nosotros también compramos pastas hechas en vez de formularlas, por temas prácticos o económicos, pero los fabricantes quieren crear productos que sirvan para muchas cosas y es el equivalente a tener una navaja suiza: “Sí, está muy bien tener la tijera, la lupa, la lima, el destornillador y demás, pero yo sólo quiero una navaja pequeña para cuando voy a por setas”.

Si yo quiero una porcelana para tornear, un gres sin chamota con algo de hierro, uno blanco de chamota impalpable, una porcelana de papel coloreada, una pasta de alta auto-vitrificable o cualquier otra cosa peculiar que de cómo resultado un producto original, o lo formulo yo, o dedico incontables horas a buscar en las muestras de productos inusuales de los fabricantes, algo que se parezca a lo que quiero.

Qué queréis que os diga. Si quiero comer croquetas de setas, prefiero hacérmelas yo a esperar que alguna marca de congelados las haga a mi gusto.

Formular una pasta no es extraordinariamente costoso, pero requiere mucho esfuerzo, mucho tiempo, buscar en muchos libros recetas que se aproximen a lo que tú quieres y probar diferentes proveedores de los mismos materiales, porque de uno a otro pueden variar radicalmente los resultados. La ventaja, es que tampoco usas tantos tipos de pastas diferentes (eso lo hablaremos otro día) como para que tengas que hacer pequeñas cantidades cada vez, lo que te permite, si quieres, hacer cierta cantidad (de 10, 20, 100, 2000kg) y poder utilizarla según tus necesidades. Haces un kilo para una pasta coloreada, 40 kilos para una pasta concreta que quieras utilizar en una escultura o un mural y 500 para la pasta que usas normalmente para el torno.

Os dejo unas claves:

  1. Inventar está muy bien, pero estudiar también. Busca libros antiguos, consigue fórmulas de pastas y personaliza.
  2. Haz 10 veces el número de pruebas que pastas necesites e intenta usarlas para todo: Torno, Engobe, Molde, Escultura. Así sabrás dónde funcionan mejor
  3. Limita el número de pastas habituales a 3 ó 4 básicas. Es un buen número y te permitirá reciclar fácil.
  4. Conserva pesadas de los minerales en seco de tus fórmulas más comunes para poder usarlas coloreadas, con papel o como engobe
  5. Tener una fórmula que te funcione como tú quieres a la temperatura que buscas es algo realmente importante, así que si encuentras algunas, no las abandones.
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