filosofía

Imagina un mundo más fácil

The everywhere loveNuestro mundo ha cambiado y nuestra manera de pensar también, pero parece que nadie se haya dado cuenta.

En las últimas décadas, o si queréis en los últimos 50 años, pero más acentuado desde la legada de internet, hemos vivido un cambio radical en cuanto al arte y la creatividad:

  • Todo a nuestro alrededor es artístico. Lo funcional ha muerto. Queremos diseño, color, etiquetas, imágenes, líneas elegantes, telas novedosas, lacados… Se acabó el comprar algo por su función, queremos que sea bello.
  • Utilizamos más creaciones y más recientes. Todo lo que usamos ha sido creado por alguien “a mano”. Incluyendo programas informáticos, imágenes digitales, piezas tecnológicas. Siempre hay alguien o muchos alguien detrás de cada nuevo elemento y la misma gente u otra, va a crear una versión mejorada en el menor tiempo posible, en parte porque pueden, en parte porque si no vendrá otro que lo hará. Nada dura ya una vida, pero aunque lo hiciera, habría 10 versiones mejoradas la dejarían obsoleta.
  • Creamos, pensamos y compartimos más. Aún como individuos, somos más creativos e internet ha abierto la puerta a crear, tanto individual como colectivamente mucho más. El equivalente total de la información de la humanidad hasta 2003, se genera ahora en 2 días y seguimos subiendo.
  • Somos más artistas. También gracias a Internet, se ha legitimado nuestro derecho a compartir, a pensar y a decir. Somos más escritores, más dibujantes, más programadores y más fotógrafos… y además ha dado pie a otro tipo de creaciones audiovisuales e incluso a nuevas ramas del arte.

Todo esto son hechos. Ahora bien, todo lo que creamos, compartimos y movemos es A-PESAR-DE:

A pesar de tener que sufragar todos los gastos, a pesar de tener que luchar contra la frustración del anonimato, a pesar de que las grandes compañías y los monopolios ejerzan su presión, a pesar de que los artistas sean unos pobres desgraciados que no pueden vivir de su arte, a pesar de que nadie nos haya enseñado nada, sino que hayamos sido unos a otros, a pesar de que todo lo que hagamos como creadores se considere una pérdida de tiempo…. y aún así, a pesar de los pesares, seguimos creando. Y da igual lo que creemos, porque las barreras son las mismas, más o menos, para cualquiera. ¿Pero cómo se podría hacer un MUNDO-MÁS-FÁCIL?

Personalmente no lo veo tan complicado. sólo es que hace falta dejar de pensar que somos quienes éramos. No somos ganado como en la era feudal, no somos mano de obra esclavizada como en la era industrial, no somos consumidores, como en los 80-90: SOMOS CO-CREADORES. En mayor o menos medida, creamos, u opinamos, o participamos de algún u otro modo en los procesos de creación. ¿Por qué crees que facebook o twitter o la red en general cambia cada cierto tiempo? Pues porque como tú la usas, define cómo ha de ser y así, vamos creando. Entonces ¿Qué hay que cambiar? Yo propongo esto:

  • Partamos de una enseñanza realista, en la que se potencie el conocimiento general y no la ignorancia concretada, en la que la creatividad esté fomentada y alimentada y donde no se vea como una distracción y donde haya asignaturas como “programación, imágen, diseño, web, música, tecnología informática” como asignaturas básicas del programa estudiantil, no como optativas basura. Es mucho más provable que mi hijo tenga que desmontar un ordenador a que tenga que utilizar un coseno.
  • Abramos el programa estudiantil a lo que los alumnos quieren estudiar y no a lo que los profesores piensan que han de enseñar. Una educación básica es muy práctica, pero no puedes tener una educación generalista para formar a personas que van a pensar por ellos mismos.
  • Apoyemos como indivíduos, como colectivos y como estados a la creación. Alimentar granjas de ideas, contar con personas que crean y viven en común con objetivos comunes y que el estado beque su tiempo es sólo una inversión a medio plazo. Tener genios que se desarrollan en su área y que proporcionan ideas brillantes, es algo mucho más rentable, que tener aviones militares.
  • Paremos los pies al corporativismo. Igualemos los derechos, eliminemos todas las leyes abusibas o claúsulas de propiedad intelectual que vayan contra los individuos creadores y convirtámoslas en ilegales. Nadie ha de tener derecho a nuestra creación si nosotros no lo queremos y sólo nosotros tenemos la facultad de decidir quién y por cuánto tiempo puede ser usuario de la misma.
  • Paguemos. Si al artista o al creador de cualquier tipo, le cuesta tiempo, dinero y energía su trabajo, no lo dejemos sin pagar. Como co-creadores, podemos hacer lo mismo por ellos, podemos pagar con tiempo o con dinero, pero no admitamos regalos de creación nunca más, ya que no nos queremos ver obligados a hacerlos.
  • Unámonos. Nunca más un artista o creador solo. Seamos parte de elementos mayores, de ideas mayores y de equipos mayores. Todo ello nos ayudará a crecer y a funcionar en común. Puede ser un gran paso para ganar nuestra batalla por el derecho a que se reconozca nuestra existencia. El ser humano es gregario por necesidad y es nuestra naturaleza. La unión hace la fuerza, no desdeñemos eso.

Esto es sólo un pequeño esquema… pero como buen creador estoy abierto a co-creadores:

¿Qué más añadirías tú?

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El arte mágico de la cerámica

La cerámica es un arte complejo. No es como las demás artes.

Siempre digo esta frase:

“Un pintor pinta y ahí queda. Un ceramista, Crea, espera, Repasa, espera, Bizcocha, espera, Esmalta, espera, Cuece, espera y reza, para que en ninguna parte del proceso la pieza se rompa o se convierta en algo que él no quiere”

Los ceramistas estamos hechos de otra pasta.

Llevo desde que soy un niño metido en diferentes artes y, en gran medida, he mamado la cerámica de mi madre, que también es ceramista aunque ahora no ejerza. He aprendido y hago: Música, Fotografía, Pintura, Escultura, Literatura, Arte Urbano, Infografía, Diseño, Cocina y Cerámica. Tengo perspectiva, vamos; y aún así, la cerámica me parece una de las artes más difíciles que existen.

Internet está muy bien... Pero cuando necesitas algo concreto, mejor que tengas los #Libros necesariosLa cerámica tiene más de 10.000 años. Es un arte extraordinariamente antiguo y casi podríamos decir que es el primer arte tecnológico. Hasta que llegó la cerámica, el arte plástico era la pintura y la talla. Pero la cerámica era otra cosa. Necesitaba control, proceso, fuego, temperatura…. Hacía falta ingeniería para ella. La cerámica es el arte, de cuando los humanos empezamos a aprender a pensar; después llegó el resto.

Muchas otras artes han pasado de ser algo meramente tecnológico a ganarse un espacio propio (cine, fotografía, infografía, net-art…), pero sin duda, la cerámica es la que más conserva su espíritu tradicional. A pesar de los milenios y de que la tecnología y la industria nos han puesto a la mano esmaltes industriales que funcionan muy bien, pastas manejables y económicas, tornos eléctricos y hornos estables y limpios; la cerámica sigue siendo en gran medida tradicional. Los ceramistas seguimos buscando formulando y probando nuestros propios esmaltes, algunos, como en este taller, formulamos y probamos nuestras propias pastas cerámicas, otros fabrican sus propios tornos u hornos, e incluso los hay que siguen buscando sus minerales en la naturaleza en torno al taller. Y es que:

NO SOMOS CERAMISTAS, SOMOS DRUIDAS.

Cogemos materiales sin sentido, barro, piedras, agua, lo tratamos, lo cuidamos, lo perfeccionamos y después lo convertimos en una pieza que nada tiene que ver con lo que era antes ni volverá a serlo jamás. Somos magos del conocimiento y con una ciencia tan antigua como la agricultura.

Los ceramistas, permanentemente a medio camino entre la ingeniería y el arte, puede que seamos una de las artes mayores menos apreciadas por los “artistas mayores”. La mayoría de los pintores y escultores jamás van a comprender por qué hacemos lo que hacemos. A qué viene tanto esfuerzo para hacer “cáncanos”, como dice una amiga mía. Pues la respuesta es fácil:

La cerámica, no es sólo un arte. También es un reto.

Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo en el taller perfeccionando técnicas, buscando la manera de que nuestros procesos sean más sencillos y efectivos y jugando con los elementos a nuestro alcance para sacar productos cada vez más cercanos a nuestros propósitos… o todo lo contrario, para que el resultado del horno cada vez nos sorprenda más. Y aún así, hagamos lo que hagamos, cada vez que abrimos el horno siempre es una sorpresa, que en ocasiones es agradable y en ocasiones decepcionante.

Da igual. Seguiremos haciéndolo.

Este arte es complejo, difícil, casi místico, sólo para una minoría… pero hay algo que está claro. La cerámica, engancha.

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