engobe

Comprar o formular

Nada más abrir el taller, hablaba con un buen amigo pintor que durante años estudió cerámica y le conté que tenía pensado fabricar mis propias pastas cerámicas (la porcelana, el gres, el refractario, etc.) y su respuesta fue… bueno, casi le faltó llamarme loco. 

A su parecer, fabricar las pastas era un tiempo valioso que no se podía desaprovechar en dedicarse a algo, poco menos que bohemio, en vez de estar dedicándose a la producción, habiendo, como hay, tantas buenas pastas y buenos fabricantes en el mercado.

El caso es que eso no es una verdad absoluta e indiscutible, ni mucho menos.

Los fabricantes de pastas (en España Vicar, SiO2, etc) que son muchos y buenos, tienen especial interés por conseguir que sus productos sean buenos, pero tienen muchísimo más interés porque sean “para todos los públicos”. Ojo, no reniego de ellos porque en ocasiones nosotros también compramos pastas hechas en vez de formularlas, por temas prácticos o económicos, pero los fabricantes quieren crear productos que sirvan para muchas cosas y es el equivalente a tener una navaja suiza: “Sí, está muy bien tener la tijera, la lupa, la lima, el destornillador y demás, pero yo sólo quiero una navaja pequeña para cuando voy a por setas”.

Si yo quiero una porcelana para tornear, un gres sin chamota con algo de hierro, uno blanco de chamota impalpable, una porcelana de papel coloreada, una pasta de alta auto-vitrificable o cualquier otra cosa peculiar que de cómo resultado un producto original, o lo formulo yo, o dedico incontables horas a buscar en las muestras de productos inusuales de los fabricantes, algo que se parezca a lo que quiero.

Qué queréis que os diga. Si quiero comer croquetas de setas, prefiero hacérmelas yo a esperar que alguna marca de congelados las haga a mi gusto.

Formular una pasta no es extraordinariamente costoso, pero requiere mucho esfuerzo, mucho tiempo, buscar en muchos libros recetas que se aproximen a lo que tú quieres y probar diferentes proveedores de los mismos materiales, porque de uno a otro pueden variar radicalmente los resultados. La ventaja, es que tampoco usas tantos tipos de pastas diferentes (eso lo hablaremos otro día) como para que tengas que hacer pequeñas cantidades cada vez, lo que te permite, si quieres, hacer cierta cantidad (de 10, 20, 100, 2000kg) y poder utilizarla según tus necesidades. Haces un kilo para una pasta coloreada, 40 kilos para una pasta concreta que quieras utilizar en una escultura o un mural y 500 para la pasta que usas normalmente para el torno.

Os dejo unas claves:

  1. Inventar está muy bien, pero estudiar también. Busca libros antiguos, consigue fórmulas de pastas y personaliza.
  2. Haz 10 veces el número de pruebas que pastas necesites e intenta usarlas para todo: Torno, Engobe, Molde, Escultura. Así sabrás dónde funcionan mejor
  3. Limita el número de pastas habituales a 3 ó 4 básicas. Es un buen número y te permitirá reciclar fácil.
  4. Conserva pesadas de los minerales en seco de tus fórmulas más comunes para poder usarlas coloreadas, con papel o como engobe
  5. Tener una fórmula que te funcione como tú quieres a la temperatura que buscas es algo realmente importante, así que si encuentras algunas, no las abandones.
Bookmark and Share