digital

Techno-arte

La verdad es que tenía pensado empezar con otro post, pero después de que sean las mil de la mañana y estar aún liado con la web, me paro a pensar en lo complejo que es ser artista o artesano en el siglo XXI.

Y es que se tocan los extremos. Por ejemplo:

  • Hace unas semanas estábamos fabricando una nueva mesa de trabajo y en vez de escuchar un “casette”, sonaba una lista de reproducción de Youtube desde mi ordenador.
  • El cartel que está en la puerta del taller lleva acero inoxidable cortado con plasma, pero el diseño se hizo a ordenador, se imprimió y se plasmó
  • Una de las últimas piezas es un grabado en porcelana montado sobre madera, que procede de una foto tomada con el móvil 
Y podríamos contar mil más, pero para alguien que es un tecnófilo convencido, no es algo tan extraño… Hasta que alguien  viene desde fuera y te lo dice, o hasta que te paras a pensar que usas una técnica milenaria, como la elaboración de la porcelana (por ej.) y al terminar la pieza haces una foto desde el móvil y la subes a Instagram.
Yo, que fui un neoludita convencido, he llegado a la conclusión de que la tecnología no quita valor al arte, sólo aporta nuevas herramientas, como las aportaron la industrialización de los materiales, el uso del torno eléctrico o aún si me apuras, el uso del papel en el arte. Ahora no lo concebimos sin estos elementos, pero estoy seguro de que en su momento hubo quien se negó a usarlos.
Esperemos que la tecnología facilite cada día más a los artistas que expresen las cosas tal como las imaginan y entonces sabremos que hemos tomado la decisión adecuada
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