Ángel Aznar

Mientras Tanto, poema de Ángel Aznar

Fortune cookies who doesn't know what I gonna do tomorrow Galletas de la fortuna que no saben lo que voy a hacer mañana: "Las manos que sostienen esta cinta de papel, nunca fregarán platos"Cualquiera que me conoce lo suficiente,
me ha escuchado esta frase:
La vida es lo que ocurre “mientras tanto”.
Y no sé si en realidad la entienden.

La vida,
es eso que sucede
mientras planeas una vida mejor:

Mientras sueñas con el amor,
mientras sueñas con la casa,
mientras sueñas con el coche,
mientras sueñas con la carrera,
mientras sueñas con el trabajo…

Mientras sueñas
con todas esas cosas perfectas e idílicas,
la vida ocurre.

La vida es ese coche rojo que pasa,
es el autobús que se te escapa,
la señora mayor que te habla en un bar,
el compañero de trabajo insoportable,
las ganas de ir al baño,
el zumo de lichis
y el golpe en el meñique.

La vida son mañanas de malos pelos,
moverse en la cama,
flatulencias inoportunas,
pajas dedicadas,
ansiedad,
y reírte a carcajadas de algo sin gracia.

La vida es ese momento
en que un desconocido te toca el culo con sutileza,
una mirada cómplice de alguien a quien no conoces,
tomar un café a solas,
y el sol de medio día.

La vida no está echa de grandes momentos,
y es hasta mentira que sea lo que más recordamos.

Pensamos:
Cuando tenga,
cuando sea,
cuando haga,
cuando consiga,
cuando, por fin…

Pero estas cosas llegan
y después pasan
y no pasa nada.

Fortune cookies who doesn't know what I gonna do tomorrow Galletas de la fortuna que no saben lo que voy a hacer mañana: "Las manos que sostienen esta cinta de papel, nunca fregarán platos"Mientras tanto,
un móvil se te cae en la cerveza
y te mueres de la risa,
gritas “soy dios” delante de desconocidos
y avergüenzas a tus amigos,
tocas un instrumento
y hay a quien le alegras la mañana
aunque no llegues nunca a saberlo.

Mientras tanto,
dolores de cabeza,
quemaduras en los dedos,
pisar una caca con el pie descalzo,
y agotamiento mental y físico.

Mientras tanto,
tú sueñas
y la vida se te escapa.

Se te escapa el momento de los amigos,
se te escapa la luz perfecta sobre su pelo,
se te escapa la rima en gerundio,
se te escapa el silencio bien entendido.

La vida se te escapa,
mientras tanto,
porque quieres una vida que no tienes.

La vida ocurre en los interlineados.

La vida,
es ese espacio vacío entre frase y frase,
esa pausa para tomar aire,
ese espacio en silencio en el que tragas saliva
entre una palabra y la siguiente.

La vida es.

Y sólo tiene un sentido:
Va para alante.

Y puedes querer soñar,
o incluso querer volver atrás
o hasta querer saltar la hora siguiente,
el día siguiente,
el año siguiente,
la década siguiente,
pero si lo haces
te estás perdiendo tu vida.

Esa película que avanza por el camino lento,
donde los giros argumentales ocurren en cada esquina
y donde los cuerpos huelen a sudor y saliva.

Ese libro sin elipsis.

Esa canción sin estribillo.

Tu vida se autodefine,
te sucede sólo a ti
y no la puedes cambiar.

Tus decisiones te marcan rumbo,
tus aciertos y errores te imprimen carácter
y tus miedos te atenazan y elevan.
Pero es tu vida.

Puedo decirte,
que dejes de futurizar,
que dejes de planear castillos en el aire,
que vivas lo que tienes y lo que vives día a día,
que tu sumerjas en tu cotidianeidad,
que no desprecies nunca lo que haces,
que no dediques más tiempo a definir tu vida que a vivirla,
pero sólo si ya has llegado a esto por ti
lograrás comprender lo que te digo.

La vida,
es eso que ocurre Mientras Tanto.
Lo que hagas con ella,
es cosa tuya.

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NO SOY, poema de Ángel Aznar

Fotografía original de Xavi Carrillo

Fotografía original de Xavi Carrillo

No soy tan joven,
o no tanto, como solía ser.
No soy tan guapo.
No tengo tanto estilo.
No tengo ese cuerpo perfecto.
No molo tanto.

No soy, ni he sido
un arquetipo.
Y si en algún momento lo fui
no me di ni cuenta.

No soy lo que los demás esperan,
eso nunca,
por suerte o desgracia.

No soy normal.
Sí, todo el mundo dice eso de sí mismos,
pero es que a mí me lo dicen los demás.

No soy fácil de comprender,
no tengo un humor común,
no me río de las cosas que los demás
y me muero de risa
con cosas que sólo me hacen gracia a mí;
no soy parte de la multitud,
ni me interesa el fútbol aunque sea español,
ni he visto un día la vuelta ciclista
sin quedarme dormido o ponerme a pensar.

No pienso como los demás.
No es coña,
es que tengo las conexiones de otro modo.
Una bombilla me hace pensar en esculturas,
un olor en música
y a veces hasta me expongo a cosas que me desagradan
sólo porque me lleven a pensar en otras cosas.

Ya os advertí,
no soy normal.

Soy, minoría de las minorías:
Ambidiestro,
bisexual,
autárquico,
multi-instrumentista,
multi-disciplinar,
fiel a mi propia religión,
más listo de lo que parezco
y para colmo,
sincero,
como veis.

Creyente de las emociones,
renegado de lo obligatorio.

Soy un bicho raro.

No soy rico,
o al menos no ahora mismo.
No tengo fans,
ni seis millones de seguidores en twitter,
ni he inventado nada que todo el mundo conozca,
ni siquiera tengo un vídeo viral.

No soy conocido.
En eso, sí soy uno más.

No puedo pedir “a mi papá”
que me pague un viaje,
o una estancia en París;
de hecho, no tengo ni “papá”.

Soy artista
y creativo,
con una imaginación desbordante,
con más de un millar de obras a mis espaldas,
con un montón de palabras escritas
y aún así,
incapaz a veces de distinguir dónde va una Be o una Uve.

Soy,
cuando menos,
peculiar.
Que es como lo dice
la gente que me aprecia.

Soy despistado,
así que perdonad si no recuerdo vuestros nombres.
Soy así y me ha costado asumirlo.

No soy portada de la Rolling Stones
ni un cartel de la Tate,
ni un Premio Planeta,
ni la última moda en televisión;
y aún así sigo trabajando.

¿Seré idiota?

Pues puede ser,
tampoco lo niego.
Aún no me conozco lo suficiente.

No soy al arquetipo,
ni El Prototipo,
ni El Referente,
ni El Maestro,
ni El Iluminado,
ni El Filósofo,
pero sigo trabajando en ello.

Y no es que se trate de que “quiera conseguirlo”,
que eso es una trampa,
sino de que, aunque no lo vea nadie,
yo ya lo he conseguido.

No me vais a reconocer si me veis por la calle,
no vais a señalarme y decir:
“mira ese es el de…”
porque no, porque lo sé;
pero en mi mundo,
en mi vida,
en todo lo que he construido hasta hoy,
con mis manos,
mis palabras,
mi mente,
mis obras,
mi música,
mis vídeos,
mis escritos….
y tanto más;
para mí,
yo, ya soy alguien.

Soy,
el que ha conseguido llegar hasta aquí,
el que ha hecho todo lo que ha hecho
y el que aún hará mucho más.

No soy Un Nombre, como lo son … tantos otros.

Soy YO.

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Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 44

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

-Gran diccionario etimológico y de sinónimos para la traducción de palabras impronunciables y sonidos inaudible de la zona π y no π de la Realidad*

-Obras completas del Gran Sabio Өμζש‡┐שּﭏΩ sobre qué hacer de cena, antes, durante y después de la creación de un universo cualquiera.

-Poppi-toppi y Grumpi-cumpi conocen a los animales de diferentes universos. Diccionario infantil de los nombres de animales y su parecido más próximo en planetas lejanos.

*(Nota: Para aquellos que no hayan estudiado física elemental de la realidad, los universos se dividen a su nivel más básico, en la parte en la que π es un número esencial de infinitos decimales [ π ≈ 3,14159265358979323846…] , y la otra en la que π equivale exactamente3. Estos son considerablemente más aburridos)

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Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 43

Del mismo modo, no sois el primer animal que conozco incapaz de ver que se aproxima a su propia destrucción inevitable, de ser así, no habría dedicado mi existencia durante más tiempo del que se puede medir en tu planeta a la tarea de ayudar a los supervivientes; pero lo que sí me asombra de vosotros, es la capacidad insospechada de negar la evidencia. ¿Cómo es posible que estéis viendo que vuestra civilización hace aguas y a pesar de ello seáis capaces de decir que no pasa nada? Mejor ¿Cómo vivís como si no pasara nada? A día de hoy, escribiendo el final de este manual, aún no he conseguido descubrir cuál será el motivo principal de vuestra destrucción y esto tampoco es la primera vez que me ocurre, pero sí es la primera vez en que estás tan sumamente confuso. Tenéis tantísimas posibilidades diferentes de acabar con vuestra propia civilización, que no tengo ni la más remota idea de cuál va a ser la que desencadene vuestra gran metedura de pata.

¡Por cierto! Como ya te dije antes, para poder poner un libro en la calle hay que conseguir vender alguno por lo menos. Es obvio, si no es imposible llegar a mi público objetivo, que suelen ser seres desesperados que buscan comida en los supermercados, las estaciones de autobús o las gasolineras. Bueno, como decía, he tenido que conseguir vender algunos libros para que ahora tú lo tengas en tus manos, así que cabe la posibilidad de que este libro lo hayas adquirido antes de que tu civilización la cagara, y eso, a pesar de que fastidiaría mis planes para esta existencia, podría darte la posibilidad de cambiar las cosas. Es cierto, que si no eres el ser más poderoso del planeta, las cosas no serán tan sencillas, porque no podrás tiranizar a los demás y obligarles a que compren el libro (aunque tampoco sería mala idea que regalaras algunos ejemplares entre tus amigos…..vamos, si te apetece), de lo que te hablo es de contarles un poco cómo está la película en vuestro planeta y de cómo, o cambiáis para mejor, u os vais a dar el golpe más grande de vuestra existencia. No te hace falta repasar la lista de posibles meteduras de pata de tu civilización, estoy seguro de que las conoces todas. Así pues, no seas catastrofista, pero diles cómo está el patio y es posible que seas capaz de sacar tu mundo adelante. Al fin y al cabo, cosas más raras se han visto en la Realidad.

De igual modo, si ahora mismo te encuentras en los escombros de lo que antes era un edificio soleado, céntrico, espacioso y con buenas vistas a estrenar, y estás pensando en refugiarte ahí por unas horas hasta que los animales salvajes que están fuera se cansen de esperar, pues simplemente pasa por alto el párrafo anterior y haz que no lo has leído. No estás para distracciones.

En todo caso, buena suerte.

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Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 42

CAPÍTULO 12. ¿Epílogo?

Pues sí, esto ya se ha terminado. Sé que te gustaría que te diera más consejos prácticos sobre cómo cultivar verduras, qué se puede hacer con el agua insalubre o cómo mataba la gente el tiempo antes de la tecnología, pero son cosas que cada cual debe aprender por sí mismo y, a decir verdad, no he pasado el tiempo suficiente en tu planeta como para documentarme sobre todas estas nimiedades. En esta vida, desde que dejé el estado de larva, he dedicado el tiempo a encontrar la mejor forma de escribir este manual. Como nota te diré que el estado de larva de tu especie es terroríficamente aburrido y carece por completo de conversaciones gratificantes, no espero que lo cambies, pero al menos tenlo en cuenta. Volviendo a lo que decía, he dedicado mucho tiempo a que este libro sea algo que podáis entender y espero haberlo conseguido en la medida de lo posible.

Cada una de las ediciones es distinta y hace falta dedicarle tiempo y paciencia a comprender a cada una de las muchas civilizaciones que uno se va encontrando en toda la extensión de la realidad (y sólo he recorrido una parte insignificante). He descubierto peculiaridades que os convierten en seres ligeramente interesantes (lo que ya es mucho); si bien, al igual que con otros tantos, hay cosas que no he conseguido comprender y que creo que necesitan un desconocimiento previo de lo que ocurre en cualquier otro planeta para aceptarlas de buen grado (las corbatas serían un gran ejemplo), hay otros detalles que son mucho más característicos vuestros. Por ejemplo, sois uno de los pocos animales gregarios del universo capaz de llevarse mal con más del 90% de la gente de su entorno. Es normal que existan rencillas por razones sociales, culturales o políticas, pero me resulta pasmoso que dediquéis gran cantidad de vuestro tiempo y energía a criticar a la gente que tenéis alrededor, a pesar de que sean de vuestro mismo sustrato social, credo, color, poder adquisitivo, barrio, etcétera. Siempre tenéis alguna razón y, aunque esto no te lo he puesto como ejercicio a mejorar (ya tendréis otros muchos problemas), sí que es algo a lo que deberías prestar una cierta atención.

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