Archivos mensuales: diciembre 2014

Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 19

Volviendo al tema, tienes infinitas posibilidades a la hora de elegir qué gran propósito marcarte para el resto de tu vida, así que elige el que quieras y llévalo adelante. Ya sabes de sobra, a estas alturas, que tienes libertad total y absoluta, con lo que no tienes por qué ponerte ningún límite en lo sucesivo. Pierde el miedo a que te juzguen y lánzate; hasta los propósitos más descabellados, como juntar la colección completa de muñecos de una serie de televisión después de una explosión que ha arrasado casi por completo el planeta da resultados (comprobado). ¿Qué más da lo que elijas? ¿Crees que encontrarás a alguien que piense que ha sido una estupidez? ¿Habrá quien te diga que eso es, poco menos, que imposible? Pues seguramente alguno habrá (idiotas siempre hay), pero lo más probable, es que encuentres a unas pocas personas, convencidas de que seguir con vida es suficiente y eso, como ya te he dicho, no es exactamente así. Confía en tu instinto y sigue con tus sueños, porque es seguro que eso sí va a ayudarte a seguir con vida.
CAPÍTULO 7. ¿Me quedo en casa o me voy de viaje?

Si bien no quiero extenderme demasiado con este tema, es bueno que sepas algunas cosas básicas que te pueden ayudar. Relacionando con el capítulo anterior, tus prioridades van a ser muy diferentes si vives en un solo sitio o si te vas a recorrer el mundo. No existe una opción correcta sobre lo que tienes que hacer ahora, así que lo único que importa, es que la opción que tomes te guste. Las mayores diferencias que te vas a encontrar entre lo uno y lo otro, es que hay lecturas que carecen de importancia cuando te vas moviendo por todo el mundo, como por ejemplo “Cómo construir casas sólidas en cuatro semanas” o “Fabricación de colchones caseros de larga duración” y por el contrario hay otras muchas cosas que se volverán lectura obligada si quieres mantenerte con vida, del tipo “Busque agua debajo de las piedras”, “Cien frutos silvestres comestibles muy pero que muy comunes” o el ya famoso manual de supervivencia “¿Qué no te tienes que llevar a una isla desierta?”. Sobre este último título, aunque su lectura es amena, tampoco es que tenga mucho interés y todo lo que enseña se puede resumir simplemente en este pensamiento: “¿Sabes esas cosas que todo el mundo dice que llevaría a una isla desierta? Pues, de esas, no te lleves ninguna”

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Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 18

A esto lo podríamos llamar “¡TU GRAN OBRA!”. Casi cualquier tipo de ser, se plantea de forma innata un gran reto a conseguir en su vida; una dirección en la que va encaminada la mayoría de los actos que desarrolla y que, en el fondo, siente que es el propósito máximo de su existencia. Si tú, antes de todo esto, tenías ese tipo de propósito máximo, es casi seguro que lo has abandonado.
A pesar de lo que se pueda pensar inicialmente, la mera supervivencia o el desarrollo de nuevas habilidades no es suficiente motivo para seguir con vida y al final, lo más común, es que acabemos por plantearnos lo que mucha gente como tú ya se planteaba ante de que “tu civilización la cagara”: ¿Qué estoy haciendo con mi vida?, ¿Para qué vale todo esto? y ¿Por qué los platos de los restaurantes de comida rápida tienen siempre nombres estúpidos?
En la mayoría de los casos, esta gran obra se trata de logros de nivel profesional y, con la mayor de las seguridades (salvo evidentes excepciones) tu profesión ya no existe ni existirá en muuuuuuuucho tiempo. Eso siempre desanima un poco. Puesto que seguramente no tengas ya ese aliciente de competir con tus correligionarios (gremial, familiar o vecinalmente), más te vale irte buscando otra labor en la que encaminar la dirección de tu vida. ¿Cómo podemos elegir una gran labor que nos satisfaga, nos interese y nos mantenga con ánimo todas las mañanas? Pues por extraño que pueda parecer, de todas las elecciones que tendrás que tomar sobre tu futuro, esta es una de las más fáciles. Lo único que tienes que hacer, es soñar. Dale alas a tu imaginación y elige algo que realmente te apasione por completo. No te pongas límites para esta tarea. No pienses si es coherente, útil, sensato, etc. Sólo tienes que elegir algo que te guste y te puedo asegurar que las cosas más dispares dan buenos resultados de forma habitual:
¿Eres un poco megalómano? Elige gobernar la civilización que ahora nace.
¿Estás obsesionado con la lectura? Busca los mejores libros que jamás se hayan escrito en sus primeras ediciones para leerlos y conservarlos.
¿Siempre te has sentido un ser inferior? Pues busca con quién procrear y procrea todo lo que puedas; de este modo, la civilización que vendrá será a tu imagen y semejanza (nota sobre la procreación: “Aunque es posible que más adelante toquemos este tema con una mayor profundidad, te haré saber, como apunte importante, que las personas son mucho más accesibles después de un desastre a escala planetaria y eso suele hacer que, quien antes era una ninfa o un adonis inalcanzable, se conviertan ahora en seres complacientes encantados de compartir tiempo, energía y placer contigo; cualquier ser de la misma especie acaba volviéndose atractivo).

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Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 17

Esa es la conclusión final. En las civilizaciones en las que prima la especialización, la inmensa mayoría de las profesiones son, a nivel básico, absolutamente inútiles. ¿De qué sirve un psiquiatra cuando lo que quieres es que alguien te ayude a encender un fuego? Lo más seguro es que te diga del tipo: “¿Crees que tu fijasión por el fueco tiene algo que verr con la rrelasión que tenías con tu madrre?”. Sé que es triste pensarlo pero, salvo que en algún momento de tu vida hayas pasado tiempo perdido en una selva sobreviviendo gracias a tus manos, es casi seguro que ninguno de los conocimientos que tienes, sirve absolutamente para nada (o casi) en tu situación actual. La única excepción es leer, que seguramente, puede ser lo mejor que te haya pasado en la vida. ¿Quieres saber qué objetivo plantearte a medio plazo? Es muy sencillo. Ve a una biblioteca o a algún sitio en el que aún se puedan encontrar libros. Busca algo con lo que escribir y elabora una lista. Si no encuentras nada con lo que escribir, puedes utilizar cualquier tipo de cascote que manche y usar las paredes de donde estés, recuerda que ya no hay nadie que te juzgue y que, por otra parte, tienes que hacer uso de tu libertad para hacer lo que te de la gana.
Cuando ya tengas dónde escribir, dedica unas horas a pensar qué es lo que no sabes hacer y que podría ser útil en tu actual situación e inclúyelo en esa lista. Dedica unas horas a esto.. y mañana, y pasado, y al otro y así por lo menos siete u ocho días. Con un poco de suerte, te habrás hecho una lista con más de un centenar de cosas que sería bueno saber ahora. Enuméralas por importancia y ahora calcula que, la esperanza de vida que tenías, en tu caso se ha dividido por la mitad. ¿Cuántas cosas de esta lista vas a poder hacer antes de que te falten las fuerzas? Pues márcate el tiempo que tienes para cada una de estas actividades y ya puedes ir dándote prisa. ¿Has visto? Al final la aritmética también tiene su utilidad (sobre todo cuando no tienes una máquina para que calcule por ti). Si encuentras alguna dificultad a la hora de encontrar prioridades, te diré que las más importantes son las que te pueden mantener con vida más tiempo. Las demás pueden esperar un poco más.

3- De acuerdo, hasta el momento tienes casi todo tu tiempo ocupado con la serie de tareas que necesitas desarrollar pero, aunque no parezca importante, una de las cosas que más ayuda en el paso de los años, es tener una tarea pensada a largo, largo, largo plazo.

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Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 16

Esto te da una simiente estupenda, o al menos eso crees tú. Bien. Lo siguiente en el razonamiento estúpido es pensar: “¡Eh! Tengo un ingeniero, un arquitecto, un ortodoncista, un filósofo y un presentador de informativos (por ejemplo). ¿Cómo no va a salir bien esto?”. Sí, sí, claro. A ver, tú estás pensando en los coches, los ordenadores, la era de la tecnología (típica de una civilización B-02) y en los avances en general que tan cómoda han hecho tu vida. La realidad es que, tras una semana con tu panda de genios, te das cuenta de que el periodista y el ingeniero no hacen más que discutir sobre si deben empezar por crear aparatos de fácil producción o por el contrario aquellos que sean más eficientes y que supongan un menor consumo de los recursos naturales. De igual modo, el arquitecto y el filósofo estarán discutiendo sobre cómo y dónde han de construirse las casas y si la prioridad es que sean acordes con el “chi” de quienes la van a habitar, o si han de ser resistentes y bien cimentadas. Finalmente, lo más seguro es que el ortodoncista y tú estéis dilucidando qué forma de gobierno es el más adecuado dada vuestra situación y el muy cretino, defienda que el “Mhugulisme” es lo más adecuado basándose en que es la mejor forma para las pequeñas sociedades ¡Será cretino!. ¿Es que no se ha dado cuenta que ya no tienes ningún consenso en el que se pueda llevar un registro de “Mhuguls”? ¿Qué te creías, que te ibas a poder dedicar toda tu vida a torturar a la gente y clavarles piezas metálicas en cualquiera de sus bocas? ¿¿¡¡Existe un oficio más inútil que el de un ortodoncista!!?? Si todos los ortodoncistas de cualquier civilización del universo se extinguieran, el único ser que lo lamentaría más que sus cónyuges por el consiguiente ingreso, serían las recepcionistas ineptas, que se quedarían, inexorablemente sin trabajo. Perdón. Me he desviado ligeramente del tema que estamos tratando. El caso, es que cuando habéis pasado algo más de una semana discutiendo todos contra todos, darías tu vida porque el ingeniero se pusiera de acuerdo con el periodista y consiguieran construir al menos, un microondas pequeñito o una cocina de gas. Desgraciadamente no es así y, tras una horrible devastación, ves que los que se suponen que son mentes prominentes, no son más que un atajo de inútiles y que, definitivamente, tu civilización estaba abocada a la destrucción. En ese momento es cuando, finalmente, acudes a una biblioteca, te derrumbas en una silla y piensas “¡Oh! ¡Qué tío más inteligente el que convirtió un montón de piedras en una pieza de metal!”.

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Qué hacer cuando llega el fin del mundo. Parte: 15

Como protocolo es bueno, además de que es algo que puedes utilizar para cultivarte o simplemente para conseguir ciertas habilidades que ahora son necesarias y que hace unos días jamás te habrías planteado. En relación con lo anterior y como otra actividad interesante, te recomiendo que cultives tu propia comida. Sé que es un tema que hemos tocado antes, pero nunca se habla lo suficiente de la comida cuando es un bien escaso. Hazte a la idea de que, como ya dijimos, comer es algo de una cierta relevancia y que no es tan fácil como antes. Lo sé, me puedo imaginar que, hasta la fecha, no te planteases la vegetariana como una opción y no te estoy diciendo que la adoptes, sólo te digo que las plantas crecen mucho más rápido que los animales y te pueden dar de comer por mucho más tiempo. Además, esta actividad requiere dedicación, serenidad y una importante cantidad de tiempo que tú necesitas tener ocupada. Por último y sin demasiada relación aparente con lo anterior, te recomiendo que dediques una porción de tu tiempo a la auto satisfacción personal. Vamos, al auto-sexo. Puede parecer algo banal, pero el placer sexual es algo que, a ciertos niveles, todos los seres necesitan. Sea como sea que lo experimentes, te aseguro que dedicarte cierto tiempo al día de este modo, te mantendrá más relajado y más satisfecho con tu vida. Al final de la vida, las pequeñas satisfacciones, tienen una gran importancia y ayudan mucho a diluir problemas más acuciantes (del tipo de todos los demás que tienes ahora mismo). Puede parecer que esto no tiene importancia pero, créeme, cuando casi todo lo que conoces se ha ido al traste, es bueno tener algo en lo que no pensar.

2- Cuando ya tienes controlado qué vas a hacer todos los días, es el momento de fijarte una meta un poco más distante y ponerla en práctica. Este propósito puede parecer mucho más fácil de plantear que el anterior, pero no siempre es así. En la mayoría de los casos, los propósitos a medio plazo acaban por convertirse en propósitos a muy, muy largo plazo. Cuando por fin llegué a la conclusión lógica de que había que elaborar un plan en tres fases para mantenerse ocupado, lo primero que se me ocurrió fue la idea de recuperar la civilización. Totalmente inocente, se me ocurrió pensar: “Oh! Si ya lo hemos conseguido una vez, ¿Cómo no lo vamos a conseguir la segunda de un modo más sencillo?”. Después descubrí que esta es la estupidez más vulgar del universo y que, a la mayoría de los que se encuentran en esta situación, se les ocurre la misma bobada. No carecía de lógica el planteamiento y, como supongo que a ti también se te habrá ocurrido, te contaré qué es lo que tiene de malo el plan. El caso es que, con una buena dosis de suerte, es posible que a estas alturas hayas podido contactar con un pequeño grupo de personas y la mayoría de estos hayan seguido vivos gracias a una brillante inteligencia (los demás serán por pura chiripa o por haber encontrado un libro “oportunamente”).

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