Archivos mensuales: julio 2012

Pasta autofraguante

Estamos preparando un proyecto grande para un mural y como ya os hablé en su momento del tema de los murales, quería indagar un poco más en este aspecto concreto.

Para esta pieza usé arcilla blanca de Manises (gris en crudo) +10% de hollin

La pasta autofraguante, para quien no la conozca, es simplemente una fórmula de pasta cerámica con cemento que no necesita cocción. La idea es poder realizar piezas de gran tamaño sin necesidad de cortarlas ni cocerlas.

Como además estamos preparando un mural de gran formato, hemos hecho un mural de prueba en formato pequeño, no sólo para ver los límites de plasticidad de nuestra fórmula, sino para además probar un coloreado con óxido de hierro al 5% sobre pasta blanca y además poder hacer el cálculo de la cantidad de material necesaria para la superficie que tenemos.

La fórmula está basada en el trabajo de Jorge Fernández Chiti, con el que ya hice un par de cursos hace unos cuantos años y que es uno de los grandes teóricos de la cerámica que tenemos actualmente.

Puesto que no es una pasta que se vaya a cocer, se le puede dar color con tintes vegetales y demás, siempre y cuando no vaya a ser usado en exterior, en cuyo caso os recomiendo materiales de tinte mineral o al menos, que aguante el sol sin decolorar, como el negro de humo o los tintes de pintura de exterior.

Os dejo unas claves para el uso de este material que os pueden ser útiles:

  1. La pasta empieza a estar fraguada en 2 horas, pero va perdiendo plasticidad desde que se mezcla. Se modela normal durante 1 hora más o menos
  2. Es mejor hacer sólo la cantidad de mezcla que podremos trabajar. Si la pieza es grande, volvemos a mezclar y añadir
  3. En piezas grandes, conviene tener una estructura interior. Es plástica como un refractario, pero si trabajamos piezas verticales, se pueden desmoronar si es mucha masa
  4. Es interesante trabajar diferentes aspectos en distintas fases de secado. Esquema de volumen, detalle, textura, lavado o acabado. El orden ayuda
  5. No te pongas a trabajar si no sabes lo que vas a hacer, es una pasta que no se rehace, así que hay que ir a tiro hecho
FÓRMULA
Fórmula autofraguante Partes
Arcilla 8
Arena 7
Cemento 5
Agua 5

Una parte de 1kg de arcilla con mis materiales

Equivalencia Peso/volumen Gr
Arcilla 1000
Arena 2480
Cemento 1700

La fórmula está expresada en partes de manera que se pueda hacer por volúmen; La Equivalencia es lo que pesan los materiales con el mismo volumen que un kilo de mi arcilla. El agua, en la fórmula original, es el 25% del volumen total de la mezcla, pero os lo he puesto todo junto para que lo tengáis fácil. Mezclar en seco y añadir agua después

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Un huerto en el corral

De las grandes ventajas que tiene vivir en un pueblo, está el hecho de que la mayoría de la comida es mucho más fresca de lo que sería en una ciudad; en parte porque todo lo que llega es más cercano, más artesanal y menos procesado, y en parte porque tienes otras posibilidades como la que os voy a contar ahora mismo.

Sí, eso es una hamaca y se está de vicio en ella

Hay algo que está muy claro. Si comes de todo, habrá cosas que te gusten más y cosas que menos (principalmente con el tema de las verduras); pero si eres vegetariano, como es mi caso, tener verduras frescas en casa de cultivo biológico es algo que valoras sobre cualquier cosa.

Cuando vine a vivir aquí hace algo más de un año, una de las cosas que me fascinó fue precisamente la generosidad de la gente del pueblo a la hora de compartir cosas de su huerto. Aquí, es fácil que cualquiera venga y te traiga unos calabacines, unos pimientos, unas cebollas o un cubo hasta arriba de ciruelas. Al ver esto, de las primeras cosas que yo pensé fueron: Yo quiero hacer lo mismo. Pues bien, con un poquito de planificación, buenos amigos, trabajo y algo de estudio, cualquiera puede hacerlo.

Como yo no tenía ni idea de por dónde empezar, antes de nada me pillé uno de esos libros que son referente en la agricultura doméstica: “El horticultor autosuficiente” (de John Seymour) y me lo leí de arriba haciendo especial hincapié en las que a mí más me gustaban. De paso, cogí a todos los agricultores de mi pueblo que encontré y les fui haciendo preguntas “tipo test” hasta que empecé a encontrar respuestas comunes y otras no tan comunes 😀

Después de preguntar mil veces cómo se podía tener un huerto “majo” en mi propio patio y de recibir mil respuestas sobre qué especies cultivar, dónde colocarlas, etc. ; decidí optar por la que me parecía más “accesible”. Fabriqué unos cajones de madera y los llené de tierra que traje de diferentes sitios… pero cuál fue mi sorpresa al descubrir que la gente a la que había preguntado estaba mucho más animada que yo para que tuviera un buen huerto y todos pusieron de su parte:

  • Me trajeron semillas
  • Me llevaron a comprar “sementijos” (matas pequeñas)
  • Me ayudaron a traer un remolque de tierra para volcarlo en mi casa
  • Y hasta me dieron mil consejos sobre cómo organizarlo

Vivo rodeado de gente maravillosa.

Este año, es posible que no sea el mejor huerto del mundo, que se quedaran muchas cosas por hacer y otras muchas que se podían haber mejorado, pero os puedo asegurar que cada vez que me como una acelga, un calabacín o doy a alguien algo de mi huerto, lo disfruto como un enano.

Casi me he hecho un master de agricultura en los últimos meses, así que si necesitáis ayuda, podéis contar conmigo.

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Comprar o formular

Nada más abrir el taller, hablaba con un buen amigo pintor que durante años estudió cerámica y le conté que tenía pensado fabricar mis propias pastas cerámicas (la porcelana, el gres, el refractario, etc.) y su respuesta fue… bueno, casi le faltó llamarme loco. 

A su parecer, fabricar las pastas era un tiempo valioso que no se podía desaprovechar en dedicarse a algo, poco menos que bohemio, en vez de estar dedicándose a la producción, habiendo, como hay, tantas buenas pastas y buenos fabricantes en el mercado.

El caso es que eso no es una verdad absoluta e indiscutible, ni mucho menos.

Los fabricantes de pastas (en España Vicar, SiO2, etc) que son muchos y buenos, tienen especial interés por conseguir que sus productos sean buenos, pero tienen muchísimo más interés porque sean “para todos los públicos”. Ojo, no reniego de ellos porque en ocasiones nosotros también compramos pastas hechas en vez de formularlas, por temas prácticos o económicos, pero los fabricantes quieren crear productos que sirvan para muchas cosas y es el equivalente a tener una navaja suiza: “Sí, está muy bien tener la tijera, la lupa, la lima, el destornillador y demás, pero yo sólo quiero una navaja pequeña para cuando voy a por setas”.

Si yo quiero una porcelana para tornear, un gres sin chamota con algo de hierro, uno blanco de chamota impalpable, una porcelana de papel coloreada, una pasta de alta auto-vitrificable o cualquier otra cosa peculiar que de cómo resultado un producto original, o lo formulo yo, o dedico incontables horas a buscar en las muestras de productos inusuales de los fabricantes, algo que se parezca a lo que quiero.

Qué queréis que os diga. Si quiero comer croquetas de setas, prefiero hacérmelas yo a esperar que alguna marca de congelados las haga a mi gusto.

Formular una pasta no es extraordinariamente costoso, pero requiere mucho esfuerzo, mucho tiempo, buscar en muchos libros recetas que se aproximen a lo que tú quieres y probar diferentes proveedores de los mismos materiales, porque de uno a otro pueden variar radicalmente los resultados. La ventaja, es que tampoco usas tantos tipos de pastas diferentes (eso lo hablaremos otro día) como para que tengas que hacer pequeñas cantidades cada vez, lo que te permite, si quieres, hacer cierta cantidad (de 10, 20, 100, 2000kg) y poder utilizarla según tus necesidades. Haces un kilo para una pasta coloreada, 40 kilos para una pasta concreta que quieras utilizar en una escultura o un mural y 500 para la pasta que usas normalmente para el torno.

Os dejo unas claves:

  1. Inventar está muy bien, pero estudiar también. Busca libros antiguos, consigue fórmulas de pastas y personaliza.
  2. Haz 10 veces el número de pruebas que pastas necesites e intenta usarlas para todo: Torno, Engobe, Molde, Escultura. Así sabrás dónde funcionan mejor
  3. Limita el número de pastas habituales a 3 ó 4 básicas. Es un buen número y te permitirá reciclar fácil.
  4. Conserva pesadas de los minerales en seco de tus fórmulas más comunes para poder usarlas coloreadas, con papel o como engobe
  5. Tener una fórmula que te funcione como tú quieres a la temperatura que buscas es algo realmente importante, así que si encuentras algunas, no las abandones.
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Diseño y casualidad

Siempre me ha fascinado el diseño. Desde los tiempos de la escuela hasta hoy he trabajado siempre por que los diseños sean, no sólo hermosos, sino además prácticos, fáciles de usar y  limpiar y preferiblemente integrados.

Hace algo más de un año, antes incluso de poner en pie el taller, hablé con una de las tiendas que venden nuestras piezas en Madrid La Modethêque para hacerles un diseño exclusivo para su tienda; unas tacitas  y mugs de porcelana para que pudieran servir café a los clientes mientras disfrutan de su fabuloso showroom. De paso, esas tacitas, quedan a la venta en la misma tienda.

La tienda está en Calle Pez, 1. Madrid

El caso, es que, como veis en la foto, esas tacitas tienen un asa muy mono que es un corte sobre el labio de la pieza en el momento en que se está torneando y que, la verdad, tiene su complicación para hacerlo porque necesitas conseguir que la porcelana esté en un punto de secado concreto para poder darle forma sin que se caiga ni se rompa al doblarlo… Además de que tiene muchas papeletas para romperse después en el secado o aún cuando está bizcochado (sólo con mirarlo)

Esas tazas han triunfado.

No sólo en la tienda, sino a cualquiera que las haya visto, ya sea físicas o por foto, lo que me ha llevado a que ha habido muchos que nos han pedido juegos “como ese”; pero cuando parte de la filosofía del taller es precisamente la de vender producto único, obviamente, no lo puedes hacer. ¿Solución? Hemos hecho mil modificaciones a ese tipo de tazas, respetando siempre el detalle del asa que es lo que más fascina. Tanto es así que se está empezando a convertir en imagen de marca.

Os contaba esto para hablaros de la otra parte: EL DISEÑO

Es muy importante tener las ideas claras sobre lo que queremos hacer, tanto en cuanto a diseños, como en cuanto a tipo de producción etc. Pero también es igual de importante escuchar al público y entender sus necesidades, porque puede que demos en el clavo a la primera o puede que lo que para nosotros era menos importante, sea después lo que más nos pidan y hay que estar siempre abierto a escuchar la casualidad.

Os dejo 5 claves que os pueden ser prácticas:

  1. Diseñad en papel. Hacer modelos está bien, pero dibujados puedes hacer 10 veces más en el mismo tiempo
  2. Pensad siempre en quién lo va a usar y cómo.
  3. En un encargo, escuchad siempre lo que el cliente os dice y lo que no sabe decir. Que lo vean dibujado antes de empezar una producción
  4. Prepararse es importante. Leer algunos libros sobre diseño industrial ayuda mucho
  5. No deseches ideas. La que puede parecer floja hoy, pasado mañana te da la clave para mejorar otra
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Un taller en el campo

 

Desde hace casi un año tengo abierto mi nuevo taller. Tras muchos años de dedicarme a otras profesiones, he vuelto a montar un taller de cerámica, recuperando así mi carrera.

Puede parecer extraño y os puedo asegurar que para mis amigos que me conocen como productor o como fotógrafo… lo es. La verdad es que durante años, cada vez que alguien me ha preguntado “¿Y tú estudiaste cine?” Yo respondía con una sonrisa en los labios y decía: “Bueno… en realidad, yo soy ceramista :)”. Antes tenía gracia… ahora dedico unos 10 minutos a explicarle a la persona en cuestión que un ceramista no es sólo alguien que hace botijos. Pero en fin.

Volviendo a lo que os contaba. No sólo he abierto un taller de cerámica, cosa que está muy bien después de tantos años y que me ha costado unos cuantos meses de volver a estudiar y recordar técnicas que ya tenía casi olvidadas, sino que además he pasado de vivir en Madrid, a vivir en un pequeño-pequeño pueblo de Valladolid (130 habitantes censados, 80 viviendo) en el que sales a la calle y normalmente no ves gente. Qué queréis que os diga, pero me encanta. Como todo, sus cosas fáciles y sus cosas complicadas, pero eso no quita para que sirva perfectamente a mis propósitos.

Desde este día, fue oficial 😀

Como detalle, os contaré que llevo viviendo desde Julio, desde Agosto del año pasado la gente nos ha visto trabajar (puse el torno en el patio ex profeso para ello) y hasta hace unos meses, que no he puesto un cartel en la puerta no ha sido, realmente “oficial”. No sé si es que se pensaban que se trataba de un hobbie, pero en todo caso, me parece curioso. Supongo que a la gente, en general, le cuesta pensar que “de esto del arte” también se vive.

Me encanta mi nuevo pueblo y sus gentes siempre dispuestos a ayudarte (juro que no es por hacer la pelota porque no creo que ninguno llegue a leer este post) y ya os contaré más cosas de él y de lo que es vivir en el campo para un ex-urbanita como yo.

Por lo pronto, sólo anticiparos que si tenéis un carácter sociable y pocas necesidades creadas, se puede vivir bien en cualquier sitio.

Por cierto. Mi taller está en medio del fabuloso “llano castellano” y mi pueblo se llama Foncastín de Oliegos (Rueda, que ese os sonará más).

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